BIBLIO / ‘Sites unseen: ethnographic research in a textual community’


Eichhorn, K. (2001). Sites unseen: ethnographic research in a textual community.
Qualitative Studies in Education, 14(4), 565-578.

El objeto del artículo es mostrar que dos de los requisitos que normalmente se muestran como imprescindibles para la realización de la etnografía: el desplazamiento físico al campo y la presencia cara a cara en él, no son indispensable para hacer etnografías de ‘comunidades textuales’.

Las comunidades desmaterializadas

Lo curioso es que aunque Eichhorn señala la importancia de determinadas prácticas, en relación al manejo de objetos materiales: el uso de papel reciclado, la reutilización de sobres y sellos, la recuperación de tecnologías (máquinas de escribir, fotocopiadoras, etc.) [571] más allá de su vida esperada… a pesar de todo esto, se siguen concibiendo las comunidades como ‘textuales’. Como si la distribución material de los enzies no fuera un aspecto esencial: ¡el elemento que mantiene ligada a la comunidad es la distribución de esos objetos!!

Y pese a que la autora señala lo revelador que resulta poder acceder al hogar de una autora de enzines [571], ver las tecnologías que tienen en su cada y lo que hace con ellas (fotografías tomadas con una vieja cámara en la puerta de la nevera, varias máquinas de escribir, cada una para escribir en una determinada circunstancia, etc.), pese a eso mantiene su perspectiva de la posibilidad de estudiar a estas comunidades sin necesidad de encuentros cara a cara.

Más que comunicación

Hay un aspecto de estas prácticas de creación de fanzines que no puede comprenderse sólo como una práctica comunicativa. Las redes de creación y distribución de enzines significan la construcción de sitios de resistencia, donde uno puede expresarse y reivindiar aspectos de su persona que no puede expresar en su contexto local.

’ zine networks sem. to exemplify how people’s textual and technological practices might not only be understood as forms of communication, but also as spatial practices or practices capable of producing what might be characterized as mobile sites of resistance. [574]

Las prácticas no pueden comprenderse solo como prácticas comunicativas, sino como algo más, en este caso como una forma de construcción de sitios de resistencia. Es a través de los enzines como sus autoras pueden mostrarse a sí mismas, y construir aspectos de su identidad que no pueden desvelar, mostrar, desarrollar, en su contexto diario, en su vida cotidiana. Sus identidades pueden ser reconocidas y validadas {como en el caso de los gays y lesbianas de Kuntsman}. Especialmente interesantes son las declaraciones de los individuos investigados.

“If it wasn’ t for all the brilliant girls out there doing zines, I wouldn’ t exist. Seriously. Zines are SO important to me”. [570]

“Zines are sometimes the only way that gurls can communicate, there i-s no one to listen but paper. It is the only way to get their ideas out or fears or just to have someone say to you” [570]

Hay aspectos interesantes de los enzines, su dimensión a medio camino entre lo público y lo privado. Y cómo la sensación de comunidad y de apoyo es considerado por los miembros como un elemento esencial [570].

Textual communities

Textual communities, es un concepto tomado de Brian Stock (Stock, B. (1983). The implications of literacy. Princeton, NJ: Princeton University Press). El concepto se aproxima parcialmente al de ‘comunidades imaginadas’ en el sentido de que ambas son comunidades con sus miembros distribuidos geográficamente, que comparten prácticas y una cultura propia. En el caso de las comunidades textuales el acento se pone en el compartimiento de textos:

I define textual communities as communities that emerge when people are brought together through a shared text, a shared set of texts, or a shared set of reading or writing practices. These textual communities are unique in their ability to link people across geographic boundaries, and in the emphasis they place on reading and writing as forms of human interaction and community building [566]

Las implicaciones metodológicas

El campo es una construcción metodológica del investigador [566]. En este caso, el campo es construido en relación a un conjunto de prácticas y compromisos que mantienen los individuos investigados, en lugar de construirlo como una referencia a una localización física [572]

In contrast with traditional fieldwork, which typically ends when one departs from the field (although this does not necessarily lead to the termination of relationships established in the field), my fieldwork seemed virtually interminable. In fact, long after the completion of my research, letters and ’ zines continued to arrive for

me at my ` ` research site.’ ’ In this way, it is not difficult to understand why there were

times when I did believe that my home had become my field.

the field at the centre of my research was constructed in relation to a set of practices and commitments as opposed to an identifiable site [572]

Los límites entre el hogar y el campo se borran [568] {como ya muestra Kuntsman}.

La necesidad de la experiencia

La autora estudia comunidades textuales dedicadas al intercambio y la creación de enzines. Insiste en la importancia que tiene experimentar las prácticas cotidianas de esta comunidad, por encima, incluso, de la importancia que puede tener la observación cara a cara de los miembros de la comunidad:

I insist that understanding people’ s lives, particularly in the technologically driven Western world, may sometimes require ethnographers to do what the people they seek to study do, even if it necessitates staying at home [566]

understanding my participants was not contingent on witnessing their everyday activities, but instead on participating in their lives as they do ± in other words, through a shared set of textual and technological practices [577]


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